Tenebrae factae sunt (M. Haydn)

Comenzamos el año con una obra de repertorio sacro del periodo clásico: Tenebrae factae sunt, del compositor austríaco Michael Haydn (1737-1806). Es una obra llena de efectos dramáticos, cromatismos y giros melódicos en los que hay un gran vínculo entre texto y música.

Aquí os dejo la partitura, como siempre, con fines educativos y pedagógicos:

Escuchar la obra

Aquí os dejo una versión cantada por el excelente Wiener Kammerchor.

Y esta otra versión en directo del grupo A capella Ammerseee, de Freising (Alemania).

Análisis de la obra

Este motete está construido a partir de varias frases musicales que van narrando el texto bíblico, combinando diferentes armonías, modulaciones y ritmos para crear efectos diversos y muy expresivos. Vamos a ver qué sucede en cada una de ellas:

  • El inicio, hasta compás 7, hace las funciones de «introducción», con una armonía muy sencilla que nos lleva a la subdominante (La b M)
  • A partir de ahí empieza a ganar en dramatismo y expresividad. Modula a su relativo menor en compases 9-10 y crea una especie de «ritmo acelerado» en «exclamavit Jesus«, para desembocar en el compás 13 en un acorde lleno de tensión y desplegado -la soprano muy aguda, el bajo muy grave- para las palabras «voce magna«, en dinámica forte. Toda esta tensión acaba modulando a tono de dominante (Si b M).
  • Un compás de silencio añade más dramatismo a lo que viene ahora: un piano súbito, citando las palabras de Jesús: «Deus meus, ut quid me dereliquisti«. Con un ritmo lento y pausado volvemos a modular al tono de inicio.
  • Otro compás de silencio nos genera expectación antes de continuar con el relato: «et inclinato capite«. Musicalmente crea una secuencia descendente para reforzar el sentido del texto («inclinó la cabeza»). La dinámica en pp nos prepara para el final de la frase «emisit spiritum«, primero forte y luego piano, para expresar el momento exacto de la muerte de Jesús.
  • En compás 35 reinicia el relato, esta vez añadiendo un tempo más allegro, un crescendo y una nueva modulación, terminando en acorde de Re M en c39.
  • Resuelve en nueva tonalidad, sol m, con la palabra «Pater«, con dos redondas que vuelven a terminar en un acorde tenso. Resuelve con la frase siguiente, decrescendo, y otra vez una secuencia llena de tensión y una escala descendente en la voz de soprano para volver a expresar el momento de la muerte de Cristo. Termina en un acorde de sol m hueco, sin 5ª.
  • Para terminar, vuelve a repetir la frase del compás 24 exactamente igual, finalizando en esa misma dinámica pp de gran expresividad y belleza.

El tempo es lento, Largo, lleno de cambios y matices en cada una de las frases, con multitud de cambios de figuración para dotar de más expresividad a la obra.

El texto de esta obra está en latín. Es un resumen del relato de la muerte de Cristo tal como se relata en Marcos y Mateo (Mc 15, 33 – 37; Mt 27, 45 – 50), aunque la parte final (c35) está tomado del relato de san Juan (Jn 19, 30). Por lo tanto está vinculado con los ritos litúrgicos de Semana Santa, especialmente el oficio de Viernes Santo.

Como curiosidad, la repetición de los versos «et inclinato capite emisisti spiritum» provoca una alteración del relato lógico de la muerte de Cristo, ya que añade la frase «Exclamans Jesus voce magna» después de haber dicho ya que ha entregado el espíritu. Esto posiblemente se deba a que el himno original era una antífona, con una frase que volvía a repetirse.

De este texto podemos encontrar numerosas versiones a través de la historia: desde las más sencillas de Canto Ambrosiano a una voz, como de otros compositores: Tomás Luis de Victoria, Gaspar van Weerbeke, Orlando di Lasso…

Michael Haydn fue organista, maestro de capilla y compositor hasta su fallecimiento en 1806. Al igual que su hermano Joseph Haydn, sus primeros pasos en la música fueron de niño cantando en el coro de la Catedral de San Esteban de Viena como soprano, bajo la dirección de Carl Georg Reutter. Con el cambio de voz dejó la escolanía de Viena y en 1757 fue nombrado maestro de capilla en Grosswardein y más tarde, en 1762, maestro de capilla en Salzburgo, donde estuvo 43 años y además entabló amistad la familia Mozart. Fue profesor de Carl Maria von Weber y Anton Diabelli. Compuso unas 360 obras de música sacra en las que destacó sobre todo por sus obras corales sacras. De sus grandes obras destacan la “Missa Hispanica”, a doble coro, un “Lauda Sion”, una misa en re menor y una “Missa pro defunctis” para el arzobispo Sigmundo, que se considera tuvo una gran influencia sobre Mozart a la hora de componer su famosa Misa de Réquiem.

LECTURA DEl texto

Os dejo el texto en latín del texto completo y su traducción al castellano:

Para saber más sobre la pronunciación del latín all’taliana podéis consultar este enlace.

APRENDER LA MELODIA

Para aprender la melodía podéis utilizar estos enlaces instrumentales en formato MP3:

Y aquí otros audios cantados en formato MP3, generados mediante IA:

Algunos consejos para su aprendizaje:

  • Como siempre, hacer una primera lectura del texto antes de empezar a cantar. En esta obra el texto es especialmente importante, ya que está muy vinculado a la música.
  • La primera frase es sencilla: tenores y altos deben destacar con cuidado su adorno de c5 en la sílaba «xis», y todas las voces procurar no no respirar en la palabra «crucifixisssent» (¡es muy tentador!)
  • En la siguiente frase, los bajos deben llevar mucho cuidado con el mi natural del c9 y el mi bemol del c11. Igualmente los saltos de 8ª de c13 y c14.
  • En la única frase que se repite, «et inclinato capite«, la principal dificultad es para la soprano, que debe cantar ese mi b agudo afinado pero muy suave. Para el resto del coro, que la frase no caiga en afinación en esa secuencia descendente.
  • En general, todas las voces deben llevar cuidado con los cromatismos. Siempre que veáis una o dos alteraciones seguidas, asegurad afinación.
  • En c37 contraltos y tenores deben llevar cuidado con la síncopa de la palabra «voce«, y en c38 los tenores con su última nota antes de la semicadencia de c39.
  • Y por último: ¡los compases de silencio también forman parte de la música!

¡Hasta el próximo tutorial!


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