Iniciación a la música coral (y III)

En los post anteriores os conté el origen del coro, así como los diferentes tipos y las voces o cuerdas que podemos encontrar. Hoy vamos a entrar en materia viendo algunos ejemplos de partituras que podemos encontrar a lo largo de nuestro periplo como cantantes.


LA PARTITURA CLASICA. EL FORMATO SATB

¿Y por qué SATB? ¡Pues fácil! Si coges la primera letra del nombre de cada cuerda (Soprano, Alto, Tenor, Bajo) se forma ese acrónimo, muy utilizado en muchísimas partituras (y muy útil si queréis buscar una partitura en concreto en algún buscador como Google).

El formato SATB consiste en una partitura para coro mixto, normalmente organizado en un sistema con cuatro pentagramas o líneas melódicas. Como ejemplo rescatamos la partitura de “El pastorcillo” (que ya vimos en el post sobre homofonía y contrapunto):

Como vemos aparece el nombre de las cuatro voces y su melodía correspondiente a continuación. Por lo tanto, una soprano cantará la primera línea melódica y un tenor la tercera.

Puede suceder que en algunas partituras –sobre todo en música anterior al Barroco-, antes de la clave aparezcan un par de notas, una encima de otra. Esta indicación previa al canto, llamada íncipit, nos indica la tesitura que va a tener esa voz en la obra, es decir, la nota más baja y la nota más alta. Un ejemplo:

Si nos fijamos en el incipit de “If ye love me” vemos que:

  • la voz de soprano irá de un Do3 a un Re4
  • la voz de alto de un Sib2 a un Do4
  • el tenor, de un Do2 a un Re3
  • y el bajo de un Sol1 a un Sol2.

Esto nos permite, de un vistazo, saber cómo de agudo o grave vamos a tener que cantar en algún momento de la obra. Y en ocasiones, como director, es muy útil para saber si una pieza es adecuada para un determinado coro o no. Algunas obras, por ejemplo, exigen notas muy graves para los bajos que no siempre se cantan con suficiente claridad (como por ejemplo la parte final del Nunc dimittis de Arvo Pärt).

Y para los curiosos… ¿Por qué se usaba este íncipit, si poniendo “soprano” o “bajo” queda claro qué voz tiene que cantarlo? He ahí el quid de la cuestión: muchas veces había partituras transcritas que no tenían puesto nombre alguno (por ejemplo en manuscritos), o aparece un nombre puramente compositivo, como Quintus (la quinta voz) o Sextus (la sexta voz), etc. Gracias al íncipit y a la clave puesta podemos saber a qué grupo vocal o cuerda está destinada esa línea melódica.


EL FORMATO CUARTETO O BARBERSHOP

Otras variantes que nos podemos encontrar es una partitura para coro mixto escrita en «formato reducido», con solamente dos pentagramas:

Fragmento de «Lord, I want to be a Christian», espiritual negro

En este formato debemos entender que las voces femeninas cantan el pentagrama de arriba, que está en clave de sol, mientras que las masculinas cantan el pentagrama inferior, que está en clave de fa.

A su vez, la soprano cantará las notas más agudas en esa línea, y la contralto las notas más graves; de igual manera, tenores cantarán las notas más agudas de su línea, y bajos las más graves. Os pongo con colores los tres primeros compases para que lo veáis más claro:

Fragmento con la división de voces marcada por colores

¿Cuándo se usa este formato? Personalmente creo que no hay un criterio fijo, pero un buen argumento podría ser el ahorro de espacio y priorizar la claridad de lectura. Fijaos en la cantidad de texto que tiene «Lord I want«. ¡Cuatro párrafos distintos! Si usáramos el formato SATB clásico, poniendo la letra debajo de cada voz, necesitaríamos tres hojas para una obra que en realidad sólo necesita una. En este formato al colocar el texto entre un pentagrama y otro, con dos voces arriba y dos abajo, el texto queda centrado, fácil de ver para todas las voces. Curioso, ¿no?


OTROS FORMATOS DE PARTITURAS

Existen otros formatos de partituras. Os pongo algunos de los más usuales, pero posiblemente caiga en vuestras manos alguna partitura con otra configuración.

  • Obras a 3 voces mixtas: por ejemplo, soprano, alto y hombres (o mujeres, tenores y bajos). Hay canciones y arreglos de todas las épocas.
Fragmento de «No dudaría» de Antonio Flores

  • Obras para voces iguales: dirigidas a un coro sólo femenino o sólo masculino, pudiendo ser a 2, 3, 4… voces.  Hay menos repertorio de este tipo, aunque hay obras de todos los estilos y épocas, desde el Renacimiento hasta grandes obras sinfónico-corales. Cuando son a 4 voces suele dividirse en Soprano 1, Soprano 2, Mezzosoprano y Contralto (o Tenor 1, Tenor 2, Barítono y Bajo).
Fragmento de «Tu dorado cabello», de Francisco Guerrero

  • Obras a con divisi: seguro que alguna vez te has encontrado con una obra que en tu voz de repente aparecen dos notas. En algunas obras el compositor decide dividir un acorde, compás o frase musical en varias subsecciones, por lo que esa cuerda durante un momento determinado se divide en dos notas (¡o puede que más!). Como ejemplo tenemos Esta tierra, de Javier Busto, donde podemos ver un divisi momentáneo en la voz de bajo y contralto.
Fragmento de «Esta Tierra», de Javier Busto

En otras ocasiones el divisi ocupa varios compases o una frase entera, como en este «Ave María» de A. Bruckner, donde vemos divisi en la voz de contralto y posteriormente, en la de tenor (¡con 3 notas en la sílaba «di»!) y bajo.

Fragmento de «Ave María», de Anton Bruckner

  • Obras de más de 4 voces mixtas: a diferencia de las obras con divisi, la subdivisión de voces no es puntual, sino que el compositor quiere esa división a lo largo de toda la obra. Por ejemplo, esta obra de Monteverdi, Cantate Domino, tendría una estructura SSATBB. En este caso, tendríamos dos grupos de Sopranos -1 y 2-, y dos grupos de bajos -1 y 2- (o barítono y bajo; o tenor 1 y tenor 2).
Fragmento de «Cantate Domino», de Claudio Monteverdi

  • Obras a doble coro: son piezas de gran complejidad técnica para los cantantes, que deben empastar muy bien las voces. Además de esta dificultad se añade la necesidad de que los coros estén espaciados físicamente entre sí para obtener un efecto estereofónico. Como ejemplo tendríamos el Stabat Mater a doble coro, de G. P. da Palestrina:
Fragmento de «Stabat Mater», de G. P. da Palestrina

Para terminar el post os dejo una interpretación de este Stabat Mater por parte del coro “Ars Nova Copenhaguen”, donde visualmente podemos seguir el diálogo entre los dos coros, alternándose para cantar, hasta los fragmentos de mayor expresividad en los que unen las 8 voces.


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Puntuación: 4 de 5.

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