¿Y yo puedo cantar en un coro?

Posiblemente alguna vez te han hecho esta pregunta. Es muy habitual que los propios cantores hablen de lo que hacen en su coro, animando a conocidos o familiares a participar, puesto que “si es una actividad buena para mí, ¿cómo no lo va a ser para otras personas?”.

Por desgracia nos solemos encontramos con más respuestas negativas que positivas: “es que no tengo buena voz”, “no sirvo para eso”, “me da vergüenza cantar en público”… y las que directamente menosprecian el canto coral, como “cantar en un coro lo puede hacer cualquiera” o “es que no me gusta cantar canciones religiosas” (como si no hubiera repertorio de todo tipo).

Estas respuestas son fruto del desconocimiento de lo que realmente sucede y se vive dentro de un coro. Así que si te estás planteando unirte a uno y probar la experiencia del canto en grupo quizás este post te anime a descubrir un mundo nuevo y realmente satisfactorio.

Volviendo a la pregunta del título… la respuesta es “casi sí”. El canto, como cualquier otra disciplina, es algo que requiere entrenamiento y aprendizaje. ¿Pretendes correr una maratón sin entrenar primero durante meses? ¿Quieres hablar un idioma sin aprender las palabras básicas y su pronunciación? En la música, como en tantas otras cosas de la vida, no hay atajos. Es un camino largo pero tremendamente satisfactorio que requiere trabajo, constancia y ganas de aprender.

Por eso podemos hablar de unos requisitos o cualidades que todo cantor debería reunir:


Tener buen oído musical

En mi opinión es uno de los pilares básicos de los cantantes de coro. Tener buen oído implica escuchar una melodía y saber repetirla fácilmente, a ser posible en el mismo tono.  ¿Y eso qué significa? Te respondo con otra pregunta: ¿Tienes facilidad para escuchar una melodía que suena por la radio y la repites enseguida? Entonces estás de suerte, posiblemente tengas buen oído.

Evidentemente, el buen oído musical también se entrena. Hay que escuchar (buena) música todos los días (¡no necesariamente música coral!) y prestar atención a los distintos matices de una canción. ¿Te has fijado que suenan castañuelas tanto en el estribillo de Total eclipse of the heart, de Bonnie Tyler, como en Hijo de la Luna, de Mecano? ¡Punto positivo para ti!


Tener buena voz

Claro que hay que tener buena voz para cantar en un coro, faltaría más. Pero no hace falta ser ni Montserrat Caballé ni Alfredo Kraus. Es necesario tener una voz bonita, madura y firme. Y aunque parezca que tienes una voz pequeña, que enseguida te falta el aire o no eres capaz de llegar a los agudos, con entrenamiento y esfuerzo aprenderás poco a poco a manejar mejor este instrumento tan fantástico como es la voz humana.


Aprender música y progresar

Este es la gran lucha diaria que tenemos los directores de coro amateurs: “¡Es que no sé música, me suelen decir los cantores. Para poder cantar en un coro hay que tener ganas de aprender. Todo cantante de coro debería tener una actitud abierta al aprendizaje del lenguaje musical, de conceptos básicos para aplicar a la música coral y de “interpretar” si las notas suben a agudo o bajan a grave. Conozco muchos cantores sin conocimientos oficiales de lenguaje musical que se guían perfectamente en una partitura viendo si las notas están en la parte superior o inferior del pentagrama.


Aportar disciplina y esfuerzo

Cantar en un coro requiere dedicación y estudio. No dejes que los demás hagan el trabajo por ti, porque llegará un día en el que te será imposible ponerte al día. Posiblemente tu director te facilitará audios de estudio (¡o los terribles midis!) para ensayar en casa, así que devuélvele el favor con esfuerzo y disciplina de estudio. Dedica un rato a estudiar cuando sepas que no vas a tener ninguna interrupción. Céntrate en aprender esa obra y en el ensayo verás la recompensa.


Tener necesidad de cantar

Cantar es una forma más de socialización del ser humano (como ya comenté en el post sobre introducción al canto coral). La necesidad de cantar, de expresar y transmitir sentimientos a través de la música es un requisito imprescindible para ser un buen cantor de coro. Hay obras con muchísima potencia a nivel expresivo, que si como espectador te emocionan, imagínate si eres tú el que la canta…


Amar la música en grupo

Relacionado con lo anterior… he conocido cantores que se han animado a cantar en un coro después de ver un concierto de música coral y han pensado “quiero formar parte de eso”. Algo tiene la música coral que no tiene la música en solitario: la respiración al unísono, la sincronización de voces, la búsqueda del empaste con tus compañerxs de cuerda… La música en grupo aporta unas sensaciones increíbles para todo el que lo prueba.


Aportar tu experiencia y criterio para mejorar el rendimiento musical

En un coro no profesional suele haber diversidad de miembros: cantores que llevan cantando diez o quince años, otros novatos que acaban de empezar; algunos pocos tendrán conocimientos de música a nivel de Conservatorio (con suerte), algunos otros a nivel muy básico y la mayoría no tendrán ninguno. Lo importante es que todos pueden aprender de todos, si están abiertos a compartir experiencias y aprender del resto. A lo mejor no sabes música pero tu conocimiento sobre un determinado idioma puede ser de gran ayuda para mejorar la pronunciación del coro.


Colaborar en las tareas administrativas del coro

El director sabe mucho… ¡pero no puede encargarse de todo! Hay multitud de tareas administrativas que seguro que sabes hacer y que puedes ofrecerte para colaborar en el coro: fotocopias y reparto de partituras, archivar documentación, entrevistas con contactos para concretar conciertos, organizar ensayos por cuerdas, facilidad para llevar la tesorería de la Asociación… Todo suma y más si se hace en beneficio de todos.


Ser joven de corazón, positivo ante la vida y optimista

Por último, ¡la actitud es muy importante! Cuando cantamos estamos también transmitiendo nuestro estado de ánimo y forma de ver la vida. Cuántos cantores me han comentado al finalizar un ensayo que venían cansados y sin ánimo, y al terminar se encuentran llenos de vitalidad y energía. Sabemos que cantar en grupo nos enriquece, pero sin duda la actitud positiva de las personas que forman el coro es fundamental.


Si después de este post te he despertado las ganas de cantar en un coro, de entrar en este fantástico mundo de la música grupal, quieres aprender, sentir y experimentar emociones nuevas y además rodearte de gente con la que compartir estas sensaciones… ¡Seguro que en tu ciudad hay un coro que te está esperando!


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