Credo

El Credo es el tercero de los cantos que conforman el Ordinario de la Misa. Su texto es una profesión, declaración o confesión de fe y, por tanto, es una fórmula fija que se puede recitar o cantar durante la liturgia cristiana.

¿Pero todas las Misas cantadas tienen Credo? Pues no. Es importante señalar hay Misas cantadas que no tienen esta obra. En este caso reciben el nombre de Misa breve -o Missa brevis, en latín-. Como ejemplo, la Messe Bréve, del compositor francés Charles Gounod, es de las más conocida:

Misa Breve de Gounod. Agrupación Coral Ars Nova, de Santa Fe (Argentina)

Históricamente, antes de la reforma del concilio Vaticano II se distinguía entre la “misa cantada” y la “misa rezada“. La Misa cantada, que es la que a nosotros nos interesa, incluía -además de los 5 cantos propios del Ordinario de la Misa-, las piezas del Propio de la misa (a los que en un futuro no muy lejano les dedicaré otro artículo). Es decir, se añadía introito, gradual, aleluya, ofertorio y comunión.

¿Y qué es el Propio de la Misa? Pues así a grandes rasgos son los cantos que NO son fijos en todas las celebraciones. Al contrario que sucedía en el Ordinario de la Misa, estas canciones varían según el calendario litúrgico, cambiando en cada fiesta u ocasión. Por tanto, en determinadas Misas habría 10 (o más) cantos que normalmente eran cantados por el coro, schola cantorum o coral. No toda la gente podía cantar estas Misas puesto que eran en latín.

Iglesia sacerdote eucaristía

Volviendo a nuestro Credo, encontramos Misas breves que curiosamente sí llevan el Credo, como las misas vienesas de Haydn y Mozart. Un ejemplo sería la Missa brevis en Re Mayor K194, de Mozart

Misa breve en Re Mayor, K194, de Mozart

Musicalmente el Credo suele ir dividido en secciones, según el compositor y la complejidad de la obra. Al igual que sucede con el Gloria su texto se divide siguiendo el fraseo en cuatro secciones:

(1) Credo in unum Deum
Patrem omnipotentem, factorem coeli et terrae,
visibilium ómnium, et invisibilium.
Et in unum Dominum Iesum Christum, Filium Dei unigenitum.
Et ex Patre natum ante omnia saecula.
Deum de Deo, lumen de lumine, Deum verum de Deo vero.
Genitum, non factum, consubstantialem Patri:
per quem omnia facta sunt.
Qui propter nos homines, et propter nostram salutem descendit de coelis

(2) Et incarnatus est de Spiritu Sancto
ex Maria Virgine: et homo factus est.

(3) Crucifixus etiam pro nobis:
sub Pontio Pilato passus, et sepultus est
Et resurrexit tertia die, secundum Scripturas.
Et ascendit in coelum: sedet ad déxteram Patris.
Et iterum venturus est cum gloria,
iudicare vivos et mortuos: cuius regni non eris finis.

(4) Et in Spiritum Sanctum, Dominum et vivificantem,
qui ex Patre Filioque procedit.
Qui cum Patre et Filio simul adoratur, et conglorificatur,
qui locutus est per Prophetas.
Et unam, sanctam, catholicam, et apostolicam Ecclesiam.
Confiteor unum baptisma in remissionem peccatorum.
Et exspecto resurrectionem mortuorum.
Et ivam venturi saeculi.
Amen

Su traducción, también agrupada por secciones, sería la siguiente:

(1) Creo en un solo Dios,
Padre todopoderoso, creador del cielo y tierra,
de todo lo visible y lo invisible.
(Creo) en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios.
Nacido del Padre antes de todos los siglos.
Dios de Dios, luz de luz, Dios verdadero de Dios verdadero.
Engendrado, no creado, de la misma naturaleza que el Padre:
por quien todo fue hecho.
Que por nosotros los hombres, y por nuestra salvación, bajó del cielo.

(2) Y por obra del Espíritu Santo
se encarnó de María la Virgen: y se hizo hombre

(3) Y por nosotros fue crucificado:
padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, y fue sepultado.
Y resucitó al tercer día, según las Escrituras.
Y subió al cielo; está sentado a la derecha del Padre.
Y de nuevo vendrá con gloria,
para juzgar a vivos y muertos; y su reino no tendrá fin.

(4) (Creo) en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida,
que procede del Padre y del Hijo.
Que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria,
(y) que habló por los profetas.
Y en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica.
Reconozco un solo bautismo para el perdón de los pecados.
Y espero la resurrección de los muertos.
Y la gloria del mundo futuro.
Amén.

Hay más coincidencias con el Gloria: al tener un texto tan largo los compositores a lo largo de la historia han tendido a que la mayoría de estas obras sean homofónicas. Las partes de contrapunto poco adornado también existen, en momentos puntuales y para resaltar algun pasaje específico.

Por otro lado, es una composición en la que en determinados momentos necesita mucha expresividad: al ser una profesión de fe, con frases de contenido muy abstracto, es necesario que la música se haga lo más expresiva posible, describiendo de forma dramática el mensaje. Por ejemplo, crucifixión, muerte y sepultura tendrá un carácter más triste y lento, mientras que las frases de resurrección y ascensión a los cielos serán más alegres y rápidas. Como intérpretes, debemos tenerlo en cuenta.

Aunque la división por secciones es bastante libre por parte de los autores, sí que encontramos un esquema común:

  1. La primera parte suele durar hasta descendit de coelis, donde suele haber una cadencia conclusiva. Al hablar de conceptos religiosos muy abstractos la interpretación debe ser muy musical: fraseo natural, cambios de tempo, dinámicas, cadencias, etc.
  2. La segunda, Et incarnatus est…, suele tener personalidad propia, siendo frecuente que su composición tenga largos acordes armónicos.
  3. La tercera, Crucifixus etiam pro nobis…, suele iniciar una sección nueva, en la que los compositores silencian algunas voces, para introducir un elemento de variedad en una pieza tan larga, o bien es cantado por un semicoro. Esta parte es la más dramática del Credo, lo que debe tenerse en cuenta a la hora de interpretarla, dándole el dramatismo que se merece acorde al texto.
  4. En la última sección, desde Et in Spiritum Sanctum hasta el final, entrará nuevamente todo el coro. El texto vuelve otra vez a verdades abastractas (el Espíritu Santo, la Iglesia, el bautismo…), por lo que la interpretación debería ser puramente musical, basándonos en el fraseo hasta llegar al Amen final.

Al igual que el Gloria, el Credo también tiene una entonación inicial en Canto Gregoriano, usando la primera línea de texto, es decir, Credo in unum Deum. Esta frase debe entonarla un varón solista, en el mismo tono que la obra polifónica, evidentemente.

Como ejercicio práctico, aquí os dejo dos ejemplos:

Credo de la Missa Brevis de Mozart, En Fa Mayor, K. 192

En este Credo se ven los contrastes entre partes, sobre todo el cambio de tonalidad al al modo menor al empezar la segunda parte (Et incarnatus est) con voces solistas.

Justo después, en el Crucifixus, se van a ir incorporando las 4 voces una a una, comenzando por los bajos, la más grave, desgranando el texto de forma dramática y con notas largas hasta desarrollar todo el texto.

La última parte, y para contrastar, es más rítimica, estableciendo un diálogo entre los solistas hasta que el coro se une con ellos para llegar al final de la obra.

Crucifixus del credo de a. lotti

La singularidad de este Crucifixus es su gran expresividad dramática, al pasar de 4 voces mixtas a 8 (desdoblando cada voz). Las voces, al igual que ocurría en el Credo anterior, van entrando desde más grave a más agudo, creando una tensión muy intensa durante la palabra Crucifixus:

El Credo también tiene ciertas curiosidades.

  • Es la pieza más tardía del Ordinario de la Misa, ya que se incluyó en el siglo XI.
  • Hasta el Conciclio Vaticano II, había la costumbre de arrodillarse durante la segunda sección “Et incarnatus est…“. Es por ello que, de esta tradición, las Misas sinfónicas actuales suelen poner un tempo lento y dinámicas suaves en estas dos frases., invitando al recogimiento personal.
  • Se han hecho numerosas versiones del Credo, en todos los estilos musicales: la misa criolla, carnaval, infantil, africano… Podéis ver un recopilatorio de todas estas versiones pinchando en este enlace
  • Las misas de Requiem no tienen ni Gloria ni Credo, siendo éstos sustituidas por otras obras específicas de este tipo de misas (como puede ser el Dies Irae)

¿Conoces alguna versión más del Credo? ¿Cuál es tu favorito? En el próximo artículo continuaremos con la siguiente obra del Ordinario de la Misa: el Sanctus


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