Coros en la era COVID-19

La actual crisis de la COVID-19 ha cambiado totalmente la vida de nuestra sociedad. Y por desgracia, como estamos viendo en las últimas semanas, aún nos queda mucho camino por recorrer hasta llegar a una solución definitiva.

El mundo coral, evidentemente, también se ha visto afectado: desde la cancelación de conciertos y ensayos que supuso el primer confinamiento a la búsqueda de nuevos lugares para ensayar que permitan cumplir con las medidas sanitarias necesarias. Desde la Federación de Coros de la Región de Murcia (FECOREM) se realizó un protocolo general siguiendo las pautas de otros coros, asociaciones y federaciones de España que reanudaron la actividad coral durante los meses de verano. Dichas pautas se basaban a su vez en las últimas investigaciones científicas específicas para canto individual y en grupo.

Estas investigaciones y protocolos nos han dado información muy valiosa acerca de cómo se transmite el virus y -por tanto- cómo encarar los ensayos y/o conciertos a la vuelta del verano. Así hemos podido ver algunas (pocas) iniciativas musicales, cantando con mascarilla, separación y en grupos reducidos. Ahora, un último estudio de la Universidad de Ámsterdam, Physics of fluids, cuestiona la capacidad de los aerosoles para propagar el virus, ya que son “demasiado pequeñas como para llevar muchas partículas víricas”. La revisión de la Agencia Sinc, en castellano, se puede leer aquí.

Si queremos desarrollar la actividad coral de forma segura creo que los coros deberíamos estar al tanto de las últimas investigaciones, adaptarnos a las novedades y protocolos necesarios e incorporarlos como nuevos hábitos en nuestros ensayos. A falta de una solución definitiva contra el virus no podremos eliminar el riesgo, pero sí minimizarlo llevando unas estrictas medidas de seguridad:

  • Priorizar los ensayos en espacios abiertos, ya que entraña menos riesgo que un espacio cerrado debido a que la ventilación natural evita la propagación del virus.
  • Si se utiliza un espacio cerrado, tiene que disponer de ventilación natural suficiente y adecuada (ventanas), o bien sistemas mecánicos de aire acondicionado que renueven el aire. La buena ventilación, insisten las investigaciones, es un factor fundamental.
  • El tamaño de la estancia es determinante para el número de cantores. Se recomienda ensayos en grupos pequeños y en intervalos de tiempo breves (máximo 45 minutos), con pausas para ventilación entre grupo y grupo.
  • Mantener una separación de distancia radial de 2 metros entre filas y 1,5 metros a los lados.
  • El uso de mascarillas quirúrgicas es imprescindible. Y sobre todo ajustarlas correctamente para evitar que escapen partículas de aire.
  • Medir la calidad del aire en espacios cerrados mediante un medidor de CO2 con “luces de semáforo”, ya que nos permite controlar cuándo el espacio requiere ventilación.

Defender la actividad coral de forma segura se ve imprescindible ahora más que nunca. Estar informados de los resultados de investigaciones y de lo dictaminado por las autoridades sanitarias tiene que formar parte de la vida cotidiana de los coros, puesto que -por desgracia- aún no se sabe lo suficiente sobre el virus como para establecer unas pautas 100% seguras en los ensayos y conciertos que nos garanticen un riesgo cero.

Por último, no olvidemos que cada miembro del coro tiene derecho a decidir por sí mismo qué nivel de riesgo está dispuesto a asumir. Asistir a los ensayos, por tanto, debe ser un acto consciente de responsabilidad y totalmente voluntario.


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